Aprenent a observar
MIRAR, ESCOLTAR I CONÈIXER
QUI SOC?
Soc la Nàstia Mas (Barcelona, 2002). Estudiant de quart de periodisme i redactora del diari digital i local Fet a Sant Feliu, de Sant Feliu de Llobregat.
Parlar, viatjar i escriure com a mode de vida. Ara, també introduint-me en el món de la fotografia. Ah! I apassionada de la cultura popular. En concret, amb Castellers de Sant Feliu.
Twitter: @MasNastia
Foto: @gmendozaph_
ETIÒPIA
Educar con voz divina: el día del santo Redentor
Una nube de personas presta atención. Mirando hacia el Miskaye Hizunan Medehanialem Monastery, siguen con expectación el discurso sagrado. Para los etíopes, es el día de alabar al santo Redentor. Sobre un pedestal, un hombre vestido con un tradicional atuendo reproduce los relatos sagrados. Durante el discurso, cambia de tono y enfatiza algunas partes. El objetivo: educar a la población a través de la fe de Dios, del cristianismo ortodoxo; la religión más influyente en Etiopía.
Aunque para el calendario gregoriano es 2 de septiembre del 2023, en este país estamos a 27 de septiembre del 2015. Esta organización del año, llamada Ge’ez, se compone de 12 meses de treinta días y uno de entre cinco o seis llamado Enavot. El 27 de cada uno de ellos, los ciudadanos acuden a esta iglesia para celebrar el día del Redentor. El resto de los días, el templo ofrece la tradicional misa mientras que otros centros religiosos realizan sus rituales de acuerdo con el santo al que se dirigen. Solo el día 1 está dedicado a la Virgen.
Para presentarse ante el predicador y, en consecuencia, ante Dios, los creyentes están en ayunas, solo comen verdura -nada de carne-. Esto mismo también sucede cada lunes y miércoles y durante la cuaresma, cuando durante 55 días de lunes a viernes restringen su dieta del mismo modo.
Este mes, la festividad ha caído de manera especial, en sábado. Alrededor del centro religioso decenas de personas venden artículos, como libros sagrados o telas. Incluso los niños. El dinero recaudado se destina a la iglesia, que se nutre de las donaciones de los creyentes. Mientras la expedicionaria se encuentra en las puertas del templo religioso y charla con un local, infantes la agarran sutilmente de la camiseta y del pantalón a la espera de un juego y, muy probablemente, de una donación económica.
ELLES PARLEN
La guerra d'Ucraïna des de Sant Feliu
Article publicat al diari digital Fet a Sant Feliu
CRÒNIQUES
La Barcelona huérfana
Los efectos de la gentrificación inciden en el barrio del Raval y desplazan a los residentes
Es una puerta diminuta, no mucho más grande que la del Hobbit, pero de hierro, negra y, a su vez, se combina con unos grafitis blancos, naranjas, amarillos... Si alguien vive al otro lado del portal, no parece preocupado por su mantenimiento. Más bien, se asemeja a la entrada de uno de los 26 pisos que controlaba El Belleza, el líder de una de las redes de tráfico de droga más extensas que se han descubierto en Barcelona. A lo mejor, y según el tópico, la belleza está en el interior. Enfrente, una joven con una maleta saca una llave de su bolsillo, la introduce en la cerradura y accede. Ese equipaje puede contener ropa, y ser una turista o una nueva propietaria, o droga, y ser una narcotraficante más.
Esta escena ha ocurrido en la calle Ferlandina del Raval, en Barcelona. Todas las callejuelas del barrio siguen el mismo patrón: tiendas de ropa gótica que se combinan con otras de indumentaria vintage, supermercados con dependientes procedentes de la Asia Meridional que demuestran la interculturalidad de la zona, edificios con balcones de poco más de medio metro de ancho con ropa tendida, y abundantes locales cerrados, con grafitis en las persianas y el cartel del establecimiento que había antes.
Por estos caminos callejea gente de toda índole: turistas que comentan con sus acompañantes aquello que observan, residentes que caminan con el paso de aquel que conoce la zona, y vecinos asiáticos que hacen vida en el barrio, pero que conservan las costumbres de su lugar de origen, como el idioma. Y, entre todo ello, se asoman los promotores de la gentrificación: los inversores, los narcotraficantes, los pisos turísticos y las instalaciones urbanas y culturales que propician que la zona se adapte a las necesidades de los viajeros. Se trata de un conjunto que limita con La Rambla, una de las avenidas más transitadas y céntricas de Barcelona.
En la calle Riera Baixa se despliega el Vintage Market. Este cuenta con diferentes paradas de venta: de raciones de paella, de ropa y de vasos de cerámica. Uno de los mercaderes es miembro de la Associació de Veïns del Barri del Raval y se muestra descontento con la gestión de los inversores, que fomentan la especulación de las viviendas y los locales: “Los fondos buitre, por ejemplo, compran edificios y desahucian a los inquilinos para restaurarlos y alquilarlos como pisos turísticos o, si no, dejan que la construcción se deteriore y venden el terreno a un precio más elevado”. No obstante, muchos de los locales y pisos que quedan deshabitados tras el desahucio y que no se reforman acaban en manos de narcotraficantes, como los que dominaba El Belleza.
En el mismo mercado se encuentra otro vendedor y víctima de la gentrificación: “Cambiaron los propietarios de mi vivienda y los nuevos querían reformar el piso para alquilarlo”. Con indignación, el comerciante expone como el tejido social del barrio evitó el desahucio.
A unos minutos a pie de la calle Riera Baixa se halla una oficina de la inmobiliaria Tecnocasa. En el escaparate figuran pisos en venta desde 99.000 €. El comercial corrobora, indirectamente, que la especulación en el Raval existe. En los últimos años, los precios han bajado a causa de la pandemia, pero, antes de esta, “el valor de los inmuebles tendía al alza”. La mayoría de los compradores son “inversores que reforman las viviendas para alquilarlas a estudiantes o a familias, pero no a turistas”. Sin embargo, las calles dicen lo contrario. En una de las paredes de la plaça Vicenç Martorell se lee: “tourist go home”. Los vecinos se quejan de que “los pisos turísticos abundan y desplazan a los residentes porque, además, los establecimientos están dirigidos a los visitantes”. Según el Observatorio del Turismo en Barcelona, Ciutat Vella, distrito donde se ubica el Raval, ostenta la segunda posición en la clasificación sobre la cantidad de plazas de apartamentos turísticos en la ciudad.
Al rato, el paseante acaba enfrente del Museu d’Art Contemporani de Barcelona. Se construyó en 1991 y, tal como señala el Ayuntamiento local, el 80.6% de los inmuebles de la zona se levantaron antes de 1960, por lo que la fachada de cristal y hormigón blanco del museo contrasta con el beis del resto de edificios del barrio. El alrededor, la plaça dels Àngels, es una zona peatonal donde se concentran, sobre todo, jóvenes: corren con el monopatín, charlan en alguno de los bares, acceden al museo…
El MACBA no es el único punto turístico que ocupa esas singulares calles. También se encuentra el Museu de les Il·lusions, el Teatre Romea, el Palau Güell y los jardines de Rubió y Lluch, entre otros que, junto con estos, revalorizan el barrio.
Finalmente, el caminante vuelve a la calle Ferlandina. La portería descuidada donde había entrado la joven con la maleta está cerrada. Es el portal número 53. Un artículo publicado en El periódico en 2018 afirma: “Hay narcopisos en los números 28, 53, 55 y 57”. La página de venta Idealista también registra la dirección: “¿Cuánto vale una vivienda en la calle Ferlandina, 53, Barcelona? Entre 131.000 € y 525.000 €”. Los narcopisos, la especulación y las instalaciones urbanas y culturales al servicio de los viajeros, pioneros en la gentrificación del Raval.
El cementerio del arte
La ciudad de Barcelona contiene ocho recintos fúnebres, y sólo dos ofrecen visitas culturales
El camposanto está cerrado al público; un candado de metal ata las grandes rejas negras que visten la puerta principal. Nadie debería permanecer dentro, solo los bellos durmientes que descansan en paz. Pero sigue habiendo vida. Con un paso tranquilo se asoma entre los cipreses y se dirige a la puerta, que la abre como si fuese de su propiedad. Se llama Marta y afirma: “El cementerio de Poblenou es mi casa. Vivo rodeada de cultura”.
El paseante da dos pasos hacia atrás y recuerda la mañana del domingo anterior. Enfrente de la entrada al lago de tumbas, cuatro columnas neoclásicas de estilo dórico decoran el pórtico principal, sobre el que se sostiene un ángel con una trompeta. Este despierta a los muertos y decide si van al cielo o al infierno. Marca el momento del fallecimiento, y el inicio de la visita guiada al centro cultural.
Sin darse cuenta, el visitante pisa la lápida de uno de los personajes que revolucionó la industria en el siglo XIX, Josep Bonaplata i Corriol. La gente, ante el comentario del guía, se estremece. Son los orígenes del recinto actual, las primeras tumbas que se colocaron en 1816. Y, en el mismo departamento, un panteón de estilo neogótico con cápsulas de adormideras en los capiteles; lo que antes era un medicamento y símbolo del sueño eterno, ahora es una droga.
El cementerio refleja la sociedad. Como un calendario de Adviento a escala humana, las tumbas se distribuyen en filas y columnas, de manera simétrica y creando largos pasillos que parecen el laberinto de Horta. Esta organización imita el principio de igualdad de la Revolución Francesa. No obstante, el caminante observa, entre estas silenciosas paredes, grandes monumentos fúnebres de piedra que ocupan casi todo el camino. Algunos de ellos contienen inscripciones, otros no. Los últimos debieron ser desahuciados al no renovar el alquiler de la tumba, algo parecido a lo que sucede con los fondos buitre en el sector inmobiliario (!). En todo caso, la llegada de la fiebre amarilla, en el siglo XIX, provocó una multitud de fallecimientos que enterraron en medio de los pasillos por falta de espacio.
A través de los corredores se accede otra área, la isla I, donde se halla el ataúd del Santet. Tanto en la parte previa al nicho, que está agrietada, como en los alrededores, hay mensajes de gente que pide salud y amor a Francesc Canals i Ambrós, quien se esconde tras el apodo que da nombre a la obra. La leyenda apunta que, durante la noche, resplandece la luz del más allá a través de la hendidura.
El cementerio también cuenta con el departamento de la “alta suciedad”, tal como señala el guía. En este, los profundos huecos simétricos para colocar los ataúdes que predominan en la zona inicial del recinto se substituyen por parcelas de terreno delimitadas por vallas, de hierro y con cápsulas de adormideras. En estas, los familiares construyen un monumento para el difunto. Una de ellas pertenece a la familia Biada, de la que forma parte Miquel Biada i Bunyol, impulsor de la línea ferroviaria entre Barcelona y Mataró, la primera en territorio español. La fachada principal del templo es beige y contiene dos ángeles con una antorcha invertida, símbolo de luto. Entre estos, hay una puerta negra y de hierro. Encima, una franja de mármol en la que se lee el nombre de la familia. Después, un entablamento y, a posteriori, el frontón triangular sobre el que reposa la cruz.
El paseo por el departamento muestra los panteones del político y arqueólogo José Mariano de Cabanes; de Evarist Arnús, fundador de la Banca Arnús, y de Anselm Clavé, político impulsor del movimiento coral y del asociacionismo en Cataluña.
El paseante acaba la ruta enfrente de la escultura El beso de la muerte, creada por encargo de la familia Llaudet i Soler. Un ángel esquelético, que simboliza la defunción, besa el único hijo de la parentela, que falleció con 23 años. En la parte inferior de la obra, y sobre la piedra, se lee un verso de poeta Jacint Verdaguer:
“Mes son cor jovenívol no pot més.
En ses venes la sanch s’atura y glaça.
Y l’esma ja perduda, la fe abraça,
sentint-se caure de la mort al bes”.
Desde la vista de perfil de la obra, los ojos del ángel siguen al visitante. La muerte persigue a cualquiera presente en la zona.
Finalmente, y bajo la mirada del serafín, el guía resalta que “el cementerio es cultura”. De sus palabras se desprende que las defunciones aún se conciben como un tabú y, por tanto, dificulta la difusión del camposanto como centro artístico: “El museo del Camp Nou es uno de los más visitados de Barcelona; es una vergüenza”. Además, Marta lo ratifica: “Para mí, es más cultura que cualquier relación que tenga con la muerte”. Pero, “por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Barcelona,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?” (Dámaso Alonso, 1944).
El arte, al igual que las personas, acabará enterrado en el cementerio. Muerto. En la urbe, de los ocho recintos fúnebres que hay, solo dos realizan visitas guiadas: Poblenou y Montjuïc.
ENTREVISTES
Maribel Miret: “Hi ha delictes que no es resolen amb la presó”
La jurista Maribel Miret valora l’efectivitat de la presó a l’estat espanyol i subratlla que, dins dels centres, “hi ha pocs incidents violents”
A la presó de Brians, un intern va amenaçar una treballadora amb un encenedor. Quan estava a punt de tocar-la, ell va començar a donar-se cops amb la paret. Era conscient del que estava fent. D'aquest episodi, ja fa anys. Les delinqüències als centres penitenciaris s'han reduït.
L’estat psicològic dels interns forma part de la realitat de les presons. Aquestes, són efectives? Ells, com s’hi senten?
Maribel Miret (Barcelona, 1966) és jurista i treballadora del Centre Penitenciari Obert de Barcelona. Fa trenta anys que feineja a presons, com Brians, i afirma que és una sentència “efectiva per a un determinat perfil de persona”.
Pregunta: Com categoritzaria la presó com a mètode de reinserció a Espanya?
Resposta: La presó és un càstig, que després està orientat a la reinserció i que implica una despesa econòmica i social no sempre justificada. És efectiva per a un determinat perfil de persones, com la violència de gènere, en què necessiten que els facin pensar. En altres casos serien més eficients els treballs en benefici a la comunitat o els cursos formatius.
P: Com són els mètodes de reinserció?
R: Depèn del cas. Si hi ha una problemàtica de base, com la toxicomania, s’aborda des d’un control analític i una intervenció individual amb psicòlegs. Després es deriva a la xarxa pública de tractament [de toxicomania]. En altres casos primer s’estudia el cas per saber la intervenció que necessita. Si són programes curts, passa a disposició del psicòleg amb persones de trets similars. Més tard, s'inicia un procés de sortir al carrer vinculat amb un recurs extern, que l’avalua fins a la llibertat definitiva. Amb perfils més durs es fa el mateix, però amb un inici individual. En altres casos es tracta de complir condemna amb un acompanyament, activitats formatives i feina remunerada.
P: Com assegura que una persona no reincidirà en la violència vicària?
R: No t’assegures, s’intenta evitar. En els delictes greus de violència de gènere no sol haver-hi reincidència perquè responen a una situació puntual. En canvi, el maltractador que va funcionant discretament és difícil de tractar perquè sol ser reincident. S’ha d’intentar que tingui una visió diferent de les dones.
P: Com se n’adonen els interns l’evolució que experimenten?
R: No tots se n’adonen. Hi ha una part important que estan agraïts perquè han après a pensar i han adquirit recursos per desenvolupar-se. Hi ha altres que estan emprenyats amb el sistema i ens veuen com l’enemic, i ho hem d’assumir.
P: Què fa si en un cas la presó no ha sigut efectiva?
R: Lamentar que només es pot complir l’ordre del jutge. Sovint és perquè venen d’ambients delinqüencials. De vegades, només aconseguim tenir-los un temps apartats.
P: Els jutges no fan bé la feina?
R: Molts cops és responsabilitat de les lleis, que donen poc marge al jutge. S’hauria de plantejar que hi ha delictes que no es resolen amb la presó, com l’impagament de prestació d’aliments. La persona, a la presó, no pagarà perquè no treballa i no té ingressos. Nosaltres decidim com compleix la pena amb els graus de classificació.
P: Els interns se senten exclosos socialment?
R: Depèn, la gent que ve dels àmbits delinqüencials no, perquè és el seu entorn. Però, per a qui fa 20 anys que hi és, és el seu hàbitat i li fa por sortir pels canvis que hi ha hagut, com la informàtica. Són pocs casos perquè a Espanya les condemnes són curtes.
P: Quines malalties mentals poden contraure al centre?
R: Una part d’interns tenen ansietat. Quan ingressen, a molts se’ls dona medicació per dormir. O, encara que sospitessin que anirien a presó, quan estan a preventiva i els condemnen a penes grans els genera problemes. Malalties més greus no és habitual perquè s’hi adapten. L’índex de suïcidi a les presons és més baix que el de la població general.
P: Com condicionen la durada de la pena?
R: No condicionen perquè no es poden allargar. L’últim dia de condemna la persona pot ser un perill, però marxa amb llibertat definitiva. La pena només es pot escurçar en determinats casos.
P: Durant el confinament, no van poder gaudir del permís de sortida.
R: Però ho van rebre bé, no van haver-hi quasi incidents. Al centre obert els vam enviar a tots a casa. Als centres ordinaris se’ls va confinar dins dels mòduls i, amb els contagis, a les cel·les. El més greu va ser la suspensió de visites dels familiars, que és el que els manté en calma.
P: Com els va afectar la situació mentalment?
R: Van passar por i soledat perquè només feien videotrucades. També es va accentuar l’obsessió que tenen amb la salut. Usualment, la majoria de queixes són dels serveis mèdics perquè voldrien fer-se una revisió general cada setmana.
P: La Covid ha sigut una teràpia?
R: Sí. Ha disminuït la sensació que tenen alguns que només a ells els passa tot el dolent. Han vist que són part de la societat. Sovint els falta empatia, i els ha permès veure que hi ha problemes que afecten a tothom, inclús més greus que ser a presó.
P: La presó és segura?
R: Sí. Hi ha pocs incidents violents. Les presons noves tenen càmeres, excepte als espais d’intimitat. On es fan els escorcolls també n’hi ha. Allà abans molts interns denunciaven que els funcionaris els havien pegat, i era mentida.
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Entrevista publicada al diari digital Fet a Sant Feliu
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